La creciente urbanización es una realidad insoslayable en el mundo cambiante de hoy. En los países en desarrollo, la falta de oportunidades de trabajo en las áreas rurales, la declinación de las economías de subsistencia y la esperanza de acceder a una vida mejor han propiciado el nacimiento de las modernas megalópolis. Desafortunadamente, la infraestructura urbana, las instituciones y los recursos naturales disponibles han resultado a menudo insuficientes para responder al ritmo de expansión de los nuevos asentamientos. En todo el mundo se plantea una pregunta central: "¿cómo integrar los principios del desarrollo sostenido bajo circunstancias de esta naturaleza?". El agua es un recurso vital insustituible. Su abastecimiento, localización y desecho presenta numerosos retos, los cuales deben ser enfrentados para satisfacer las crecientes demandas de estas nuevas áreas metropolitanas.
La Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM) ejemplifica estos retos. La demanda de agua para los 20 millones de personas que habitan en el área, significan un desafío formidable para quienes tienen la responsabilidad de abastecer a esta población. Como el agua superficial en la Cuenca de México es muy escasa, la principal fuente de abastecimiento para la ciudad es el Acuífero de la Ciudad de México, localizado en el subsuelo del área metropolitana. Aunque el volumen de agua almacenada es muy grande, su calidad es susceptible de sufrir un serio deterioro, debido la permanente actividad que tiene lugar sobre el acuífero. La falta de tratamiento a las aguas residuales y el control insuficiente de los desechos peligrosos han colocado a este acuífero-y a todo el sistema de distribución de agua-en riesgo de contaminación microbiológica y química. Además, el uso del acuífero se ve restringido debido a una serie de problemas relacionados con el hundimiento del suelo. En efecto, desde que se inició la explotación del agua subterránea en el siglo XIX a la fecha, el constante descenso en los niveles de agua subterránea ha provocado un hundimiento cercano a los 7.5 metros en el centro de la Ciudad de México. Este hundimiento ha aumentado la propensión natural de la ciudad a las inundaciones, al tiempo que ha dañado la infraestructura urbana.
Los intentos de controlar las inundaciones, así como los de abastecer de agua y servicios de desagüe a la ZMVM, han puesto en marcha proyectos masivos de obras civiles, tales como la construcción del sistema de drenaje profundo y la importación de agua desde la Cuenca del Cutzamala. La actitud prevaleciente entre la población ha sido suponer que el agua es propiedad del Estado y que, por tal razón, debe proporcionarse como parte de un derecho constitucional (aunque no está estipulado de esta forma en la Constitución) y gratuito. Tradicionalmente, los servicios de abastecimiento de agua y de drenaje han recibido importantes subsidios del gobierno federal. Como resultado, ha sido necesario enfrentar severas pérdidas financieras, así como un constante desperdicio del recurso causado por fugas de agua y un uso ineficiente. El rápido crecimiento urbano y la falta de sustentabilidad financiera han restringido la capacidad del gobierno para satisfacer la demanda de agua, ampliar el sistema de distribución a las áreas donde el servicio es deficiente, así como para proporcionar un tratamiento adecuado a las aguas residuales antes de desecharlas o reutilizarlas.
Desde 1988, México ha llevado a cabo grandes reformas enfocadas a la localización de nuevas fuentes de agua y al mejoramiento de los servicios de abastecimiento. Sin embargo, el futuro del agua en la ZMVM, al igual que en muchas ciudades del mundo, es incierto. En un sentido, el caso de esta zona de México plantea una situación extrema que podría presentarse en muchos otros lugares. Debido a la complejidad del problema y a su relevancia como ejemplo para otras ciudades de México y el mundo, la Academia de la Investigación Científica A.C. y la Academia Nacional de Ingeniería, A.C., ambas de México, junto con el Consejo Nacional de Investigación de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos (the National Research Council of the US National Academy of Sciences) han llevado a cabo un estudio binacional. El grupo de Academias también incluye a la Academia Nacional de Medicina de México, así como al Instituto de Medicina y a la Academia Nacional de Ingeniería de los Estados Unidos. Esta asociación no gubernamental tiene como objetivo reforzar las actividades de ciencia y tecnología en ambos países, a través de actividades conjuntas. Un propósito de esta asociación es llevar a cabo estudios para dar lineamientos de política y que sirvan como base para desarrollos científicos y tecnológicos.
En un principio, un grupo de planeación formado por representantes de las distintas academias se reunió el año de 1990 en Cocoyoc, en el estado mexicano de Morelos, bajo el patrocinio de las fundaciones Tinker, MacArthur y Rockefeller; en esta reunión se concluyó que era importante y oportuno realizar un estudio sobre el Acuífero de la Ciudad de México como fuente abastecedora de agua. Durante el desarrollo del tema, los participantes llegaron también a la conclusión de que dicho estudio tendría mayor utilidad para quienes toman decisiones a nivel local y regional si se evaluaban los problemas relacionados con el servicio de agua en general. Por lo tanto, el alcance del proyecto se amplió para abarcar aspectos técnicos, sociales, económicos e institucionales. En enero de 1992, las academias norteamericanas y mexicanas eligieron un comité binacional y multidisciplinario de expertos voluntarios. El estudio fue patrocinado por la Fundación Ford, la Fundación Tinker, la Agencia Norteamericana de Protección Ambiental, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología de México, la Secretaría de Salud de México, el Consejo de Investigación de los Estados Unidos y la Fundación John D. y Catherine MacArthur.
Este reporte bilingüe resume la mayor parte de la información obtenida durante el desarrollo del estudio; asimismo, tiene como meta difundir sus conclusiones y recomendaciones entre científicos, funcionarios y el público interesado, tanto en México como en los Estados Unidos. La Academia Nacional de Ingeniería y la Academia de la Investigación Científica de México, han elaborado por su parte un reporte técnico en español más amplio; que sirvió de base y al cual nos referiremos a lo largo de este documento. Este trabajo ha sido editado en dos idiomas, el equivalente en español se espera sea de utilidad inmediata para las comunidades técnicas, de investigación y de planeación en México, al poner en marcha los nuevos programas diseñados para mejorar la sustentabilidad de las reservas de agua en la ZMVM.
Ambos reportes son producto del estudio conjunto, así como de una serie de investigaciones y deliberaciones llevadas a cabo durante un periodo de 30 meses, las cuales incluyeron diversas reuniones formales en ambos lados de la frontera, visitas de campo e intercambios entre los miembros del comité. Los miembros del comité responsable de este reporte han llevado a cabo un enorme esfuerzo; no obstante, no alcanzaron estos significativos resultados sin ayuda. En primer lugar, el comité está en deuda con un gran número de personas-mencionadas al principio de este reporte como "asociados al proyecto"-, quienes aportaron a este estudio, de manera voluntaria, su tiempo y sus conocimientos. Su participación enriqueció los reportes y creó un amplio y receptivo público para escuchar las conclusiones. Los miembros del comité y los asociados al proyecto llevaron a cabo sus tareas con entusiasmo, amistosa cooperación y verdadero afecto.
Al igual que en otros reportes similares producidos a través del esfuerzo de un comité, su éxito ha dependido también de las herramientas, dedicación y energía de los colaboradores asignados. La naturaleza única de este estudio-el primer estudio en colaboración llevado a cabo por el Consejo Nacional de Investigación y las Academias Mexicanas de Investigación Científica y de Ingeniería-hace mayor la complejidad de lo que de por sí representa un gran desafío. El comité tuvo la suerte de contar con los servicios del director de estudios del Consejo Nacional de Investigación, Gary Krauss, cuyas contribuciones al estudio y el reporte son extensas. Además de prestar su habilidad y su experiencia editorial, Gary mantuvo el nivel de comunicación entre ambas fronteras y ayudó a resolver los asuntos técnicos y culturales que a menudo enfrentaba el comité. También merece un agradecimiento especial al asistente del proyecto, Gregory Nyce, quien realizó los apoyos logísticos para la coordinación del comité y preparó el manuscrito del reporte bilingüe para su publicación.
En México, un equipo pequeño pero muy eficiente colaboró en el proyecto. Las contribuciones de los directores de estudio de la Academia Nacional de Ingeniería de México son particularmente significativas. El manejo efectivo y la coordinación en las primeras fases del proyecto por parte de Alejandro Lozano-quien es también miembro de la Academia Nacional de Ingeniería de México-contribuyó a que individuos de formaciones y disciplinas diversas trabajaran juntos como un solo comité. Julia Melchor-directora del estudio en las últimas fases del proyecto-manejó también con eficiencia la muy difícil logística de la comunicación, las reuniones del comité y la compilación de las versiones en español del proyecto. La coordinación general y la supervisión del proyecto a lo largo de sus distintas etapas fueron responsabilidad de los co-presidentes del proyecto.
Integrar información sobre el abastecimiento, la distribución, el drenaje, la calidad y las instituciones del agua no es tarea fácil para ninguna gran ciudad. En México, los datos recolectados por las autoridades federales, estatales y locales para el manejo y la planeación del agua, son con frecuencia irregulares, raramente se publican y nunca han sido integrados ni analizados por la comunidad científica. El comité y otras organizaciones participantes en este estudio, consideran que este esfuerzo representa el primer intento de presentar en forma integral un panorama del abastecimiento de agua en la ZMVM.
Este trabajo no habría sido posible sin el significativo apoyo y cooperación de las siguientes instituciones mexicanas, las cuales otorgaron personal, información y análisis críticos: el Departamento del Distrito Federal, a través de la Dirección General de Construcción y Operación Hidráulica y la Dirección de Servicios Urbanos; la Comisión Nacional del Agua, a través de la Gerencia Regional de Aguas del Valle de México; el Gobierno del Estado de México, a través de su Comisión Estatal de Aguas y Saneamiento; la Secretaría de Salud, a través de sus direcciones generales de Saneamiento Ambiental y Epidemiología; la Secretaría de Desarrollo Social, a través del Instituto Nacional de Ecología; la Universidad Nacional Autónoma de México, a través de sus Institutos de Geofísica e Ingeniería, el Centro de Ecología y la Escuela de Salud Pública de México; por último, la Comisión de Aguas del Distrito Federal.
Aunque un estudio de esta naturaleza no puede identificar diseños específicos y detalles del sistema, sí plantea conceptos que deberían aumentar el interés por alcanzar un abastecimiento más sustentable para la ZMVM y otras áreas similares en todo el mundo. Llevar a cabo sus recomendaciones será, por supuesto, muy difícil, especialmente ahí donde se requieren cambios institucionales y de políticas sociales. Aún así, el comité espera que los conceptos expuestos en este reporte resulten de utilidad, no sólo para quienes toman las decisiones, los científicos y en general los ciudadanos preocupados por los recursos de agua en la Ciudad de México, sino también para quienes se interesan en el destino del agua en regiones donde existen problemas similares a los de la Ciudad de México. Cuando se trata de problemas como la localización de recursos, la protección ambiental y la preocupación por el futuro del hombre, existe de hecho una sola comunidad, la humanidad en todo el mundo, que comparte la meta común de entregar a las futuras generaciones un planeta al menos tan saludable como cuando llegamos a él. Por último, el comité espera que el esfuerzo realizado contribuya a fomentar el uso de asesorías independientes de las academias mexicanas de investigación científica e ingeniería, para mejorar las bases tecnológicas y científicas que permitan resolver problemas y establecer lineamientos de política en beneficio de la comunidad.
CHARLES T. DUMARS e ISMAEL HERRERA REVILLA, Co-Presidentes
Comité para el Abastecimiento de Agua a la Ciudad de México
Marzo de 1995