Starvation in Chiapas

Jose L. Leon (jll19@columbia.edu)
Mon, 27 Feb 1995 00:58:53 -0600

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Date: Mon, 27 Feb 1995 00:30:52 -0600 (CST)
From: Paez Cardenas Javier-FC <javier@servidor.dgsca.unam.mx>
To: Faustino Sanchez <garduno@vax.ox.ac.uk>
Subject: not_26_feb/2

"La Jornada", 26/feb/95

Oscar Camacho Guzma'n, enviado, selva Lacandona, Chis., 25 de febrero
A quince di'as de iniciada la ofensiva militar, el desabasto de
alimentos y medicinas se ha tornado cri'tico y comienza a afectar au'n
ma's a miles de indi'genas que se encuentran en comunidades y rancheri'a=
s
de la regio'n en conflicto, que el Eje'rcito Mexicano mantiene cercada
desde el 10 de febrero.
Envuelta en el cerco militar, con el comercio de mercanci'as suspendi=
do
y sin que sus pobladores se atrevan a salir de sus chozas para
levantar algo de frijol o cafe' de sus tierras =ADlos que tienen=AD, a l=
a
zona del conflicto no llegan desde hace quince di'as medicinas ni
alimento, lo que esta' provocando que comiencen a reportarse
situaciones de hambruna general y que se agudicen los cuadros
ende'micos como diarrea, disenteri'a, varicela y enfermedades
respiratorias.
Desde que se inicio' el avance militar, los indi'genas que no han hui=
do
a los cerros y monta~as de la selva Lacandona se esconden en los
rincones de sus chozas y por el miedo a ser detenidos se concretan a
atisbar el paso de los convoyes de soldados y el constante paso de
aviones y helico'pteros de vigilancia.
Lo anterior se pudo constatar durante un recorrido de dos di'as por
comunidades y rancheri'as ubicadas en la regio'n del conflicto
pertenecientes al municipio de Las Margaritas.
A lo largo del recorrido, algunas comunidades reconocen ser
zapatistas, mientras otras lo niegan, sin rechazar que apoyan las
exigencias del EZLN. En todas esas comunidades, y a pesar de la
situacio'n por la que atraviesan, hombres, mujeres, ni~os y ancianos
resisten sin cejar en sus demandas, las cuales reiteran de una y mil
formas.
"Que el gobierno cumpla los diez puntos porque la guerra la iniciamos
por necesidad, no porque asi' lo hayamos querido. Y si la necesidad fue
la que nos empujo' a la guerra, so'lo cuando se cumplan los diez puntos
dejaremos de luchar", afirman en castizo, en tojolabal y tzeltal
indi'genas de todas las edades y de varias comunidades.
El cerco militar, de hecho, ha paralizado las comunidades de
influencia zapatista, aunque =ADa la luz de lo que se pudo ver y
observar=AD no ha minado la combatividad de los indi'genas zapatistas,
quienes continuan exigiendo "la salida del Eje'rcito y que comience el
gobierno a resolver las demandas".
De comunidad en comunidad =ADya sea de las que reconocen ser zapatist=
as,
o en las dicen so'lo tener simpati'a por las demandas del EZLN=AD se hab=
la
el lenguaje que por a~os les ha sido comu'n: el de la necesidad, de la
exigencia, del reclamo y, ahora tambie'n, del miedo al Eje'rcito. A todo
ello agregan, sin embargo, la firmeza de "seguir luchando para ya no
vivir humillados".
El recorrido se realiza durante dos di'as por la zona del conflicto,
por veredas que ara~an el monte y las colinas, adonde no hay
posibilidad de llegar ma's que a pie o a caballo. Comunidades en las
que, como cientos de esta zona, carecen permanentemente de lo
elemental: agua potable, luz, drenaje, caminos, tienda, cli'nica,
doctores, medicinas, buena vivienda.
A la llegada del reportero y de los foto'grafos, en algunas comunidad=
es
o rancheri'as los indi'gnas se organizan y dan a conocer en asamblea sus
inquietudes, temores y necesidades actuales ma's apremiantes; en otras
lo platican por grupos, y en algunas ma's hablan de uno a uno.
En todas, sin embargo, la condicio'n es no revelar el nombre de la
comunidad por el temor a que "luego luego lleguen los soldados",
pues segu'n se~ala Andre's, indi'gena tojolabal de una de las
comunidades visitadas, "a cualquiera que se atreve a hablar o a
exigir ya le dicen que es zapatista y lo andan deteniendo".
No sin burla a~ade: "Si todo el que es pobre ya lo van acusar de ser
del EZLN, pues entonces creo yo que seri'a el eje'rcito ma's grande de
Me'xico, o no, se~or?"Lo mismo que en cada comunidad visitada,
Andre's da cuenta de los estragos que afirma esta' ocasionando el
cerco del Eje'rcito.
"Los ni~os se nos esta'n enfermando, no hay di'a que no haya un chama=
co
que aparezca con tos, que ya tenga diarrea, que ya esta' enfermo del
esto'mago, que ya le dio que varicela o que calentura. Y que' le va uno
a hacer, si nada ma's tantito que uno se asome ya la van a detener a
uno? Y entonces ahi' va estar: el chamaco murie'ndose y el papa' pa'
Cerro Hueco y la familia ahi' murie'ndose de hambre.
"Y asi' como ve la cosa, aqui' esta' en todos lados de aca'. Noma's v=
aya a
las otras comunidades y hable con la gente a ver que' le dicen, vaya y
vea, es lo mismo. No hay ni co'mo salir a trabajar la tierra ni tantito
y ya se viene la cosecha y a ver que' vamos a hacer.
"Lo que el gobierno tiene que hacer, si es que de verda' dice que
quiere ayudar a los indi'genas, es sacar su eje'rcito y cumplir con los
diez puntos y pagar bien por lo que uno produce, porque no queremos
que nos regale nada que no le de' a otros mexicanos, so'lo queremos que
a todos nos de' igual."Y entonces pone como ejemplo de que no quieren
nada regalado la situacio'n de la venta de sus vacas.
"La gente de aqui', que ya se pudo hacer de criar un animal, una
vaquita, ahi' vienen y le ofrecen a uno que los 300 mil pesos y que ya
si uno le insiste no dan ma's que 350 mil pesos. Y que' le va a hacer
uno, si uno no tiene manera de sacar la bestia y irla a vender a
Comita'n o Las Margaritas, pues se la vende uno. Y sabe en cua'nto la
venden alla'? En dos millones o dos quinientos. Y entonces, mientras
ellos se hacen ricos, nosotros so'lo vemos a nuestros hijos sin nada.
"Entonces nos cansamos de pedirle al gobierno que nos atendiera para
que nos pagaran bien nuestros productos, y que' pasaba, pues que ahi'
iba uno vuelta y vuelta a San Cristo'bal y se lleva uno di'as para
llegar, y ahi' se vuelve uno igual porque nunca le hacen a uno caso.
Entonces, no declaramos la guerra porque quisie'ramos, a nadie le gusta
la guerra.
"Si declaramos la guerra fue por necesidad, para que a ver si asi' no=
s
hacen caso y ahora no vamos a dejar de luchar hasta que se cumplan los
diez puntos. No le hace que tengamos que morir aqui', aunque nos
quedemos ya sin nada de comida ni de medicina, pero no vamos a dejar
de luchar hasta que el gobierno cumpla con los diez puntos", indica
Andre's.
En otra comunidad, la gente discute cuando llegan el reportero y los
foto'grafos, y al final decide que sera' en asamblea como expongan su
situacio'n.
Uno a uno hablan ma's de diez. En todas las intervenciones la demanda
es, "ahorita", una: "Que se salga el Eje'rcito". En todas, tambie'n
una es la peticio'n: "Hacen falta alimentos y medicinas con
urgencia".
Habla Vicente (nombre, no segundo apellido): "Desde el primero de
enero el gobierno no ha cumplido, so'lo viene dando promesas. Todos los
presidentes so'lo saben dar eso y no cumplir. Asi' le hizo Salinas y
ahora que entro' e'ste Zedillo, adema's de las promesas que no ha
cumplido, nos envio' a los soldados. Asi' co'mo va a creerle uno que
dice que quiere la paz? Nosostros necesitamos muchas cosas, como
pobres tenemos un chingo de necesidad, la familia tiene un chingo de
necesidad y el gobierno so'lo nos ha enviado, desde enero, soldados".
Y agrega con el tono de la voz en alto y la mano crispando el aire:
"Que' de verdad el gobierno no se da cuenta que si los campesinos
luchamos es por los diez puntos y que si los cumple ya no habri'a
guerra? Que cree que nosostros peleamos porque queremos dejar ahi' a
nuestras familias, para que tengan miedo nuestros ni~os o mujeres, o
para que nos envi'en soldados? No, nosotros lo que queremos son los
diez puntos, eso queremos".
Hace uso de la palabra, entonces, Manuel, quien tambie'n pregunta:
"A que' viene el Eje'rcito con sus tanques y helico'pteros que a toda
hora estan pasando? Que' va a encontrar en una casa de paja, sino lo
que hemos tenido siempre? Dice que envi'a a sus soldados a ayudar, pero
co'mo nos van a ayudar con ca~ones a sembrar?, o a poco los cre'ditos
que siempre le hemos pedido nos los esta enviando con los
soldados? "Luego habla Rogelio, y luego Juan y Anselmo, y en
todos el mismo reclamo, las demandas a flor de piel, a una voz.
Y hablan tambie'n, aunque menos, mujeres como Esperanza, que exige
que salga el Eje'rcito. "So'lo han venido (los soldados) a espantar y
los chiquillos y nosostros ya no tenemos tranquilidad. Ya no podemos
ni salir en calma a traer el tercio de le~a para lo poco que hay. Ya
no queremos que nos vengan a chingar a nuestras casas con sus
helico'pteros y aviones. Queremos que nuestros hijos tengan para comer
y que puedan ir a la escuela y que no se nos enfermen, como ahorita
que ya todos andan enfermos que de la diarrea o que de la
calentura."Entre todas las necesidades, hay otra demanda, de otro
tipo que plantea un hombre joven, fuerte: "Tambie'n queremos decirle
al gobierno a trave's de ustedes, los periodistas, que ya no persiga a
los dirigentes zapatistas, porque asi' como nosostros no perseguimos a
los dirigentes del PRI, que tampoco haga eso con los dirigentes
zapatistas. Lo que queremos los indi'genas es justicia, cuando haya
justicia entonces ahi' vendra' la paz, pero que no persiga".
De comunidad en comunidad, de indi'gena en indi'gena los reclamos son
similares. Cambia la forma de decir "la palabra", no el contenido.
En todas se palpa la carencia de alimentos y medicinas, que aseguran
no han podido conseguir "ni siquiera un poco" desde que comenzo' "el
cerco militar" desde hace quince di'as.
Todo ello ha provocado, dicen en esta y en aquella comunidad o
rancheri'a, que la gente "se este' cayendo ya de hambre, que ya no
aguante".
Relatos que se repiten: "Ahora toda la gente anda con miedo y nadie
quiere que lo detenga los soldados, mejor =ADdicen sin asomo alguno de
miedo=AD morirse luchando que humillados", una frase con la que se topa
uno a cada rato por comunidades y rancheri'as de la regio'n en
conflicto, zona, hoy quiza' ma's que nunca, de emergencia.